Bailar es dejar que la música transforme tu cuerpo en poesía.

Porque la inspiración de la música y la danza se encuentra incrustada en la médula de los huesos y a partir de ahí emerge con destellos luminosos llenos de impetuosidad, bañando a todo el exterior, bañando al mundo para darle vida y llevarlo a su máxima exaltación. Bailamos por pasión, bailamos por amor a esta pasión.